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Nancy Obando

Pasto, Nariño.
Barniz de Pasto

 gladysobando@hotmail.com
 301 4903551
 @barnizdepastoobando

El mopa mopa, o barniz de Pasto, nunca fue un oficio femenino. Si bien, como Nancy Obando lo dice, detrás de cada artesano está su familia, y las mujeres han acompañado y ayudado a los maestros por décadas desde la complicidad de sus hogares. Ella hace parte del legado de los Obando, familia que lleva en el oficio desde el siglo XIX. Se ríe con afecto de lo que era su casa, el “hogar de beneficencia” como lo llamaba su mamá, porque su papá recibía a cuanto joven necesitaba enderezarse y disciplinarse, o porque les regalaba pedacitos de tríplex a las vecinas para que sus hijos pudieran hacer una tarea o las aspirinas que necesitaba alguien del barrio. Ese fue el ejemplo que vio en su casa, y el que aprendió. También, el respeto enorme que siempre tuvo él con su mamá, esa mano derecha que le llegó en la vida y que desde muy joven le ayudó a llevar las riendas de una familia que había quedado huérfana de papá cuando él tenía apenas 14 años. Las mujeres de la casa aprendieron a la par la labor de los hombres, a enaguacolar, a manejar el cuchillo y así aprender a hacer las guardas o cenefas con los patrones con los que se decoraba usualmente el mopa mopa, las P, T o S, así como el quingo. Luego rellenar los rosetones, adquiriendo esa habilidad de las manos para hacer los modelos de las flores así como aprendieron a hacer los paisajes nariñenses, sus montañas y plasmar a los campesinos con sus canastos y entre sus sembradíos. También a hacer las tradicionales ñapangas. Esa minucia y la dedicación que ha tenido con el oficio también se lo ha transmitido, no solo a sus hijos, sino a decenas de discípulos que seguirán con el arte. Esto la hizo merecedora en 2019 de la medalla Domitila Sarasti a la mujer artesana.