
Las artesanías en la tierra de La vorágine
Desde Artesanías de Colombia S.A. -BIC y su Centro de Investigación y Documentación para la Artesanía, CENDAR, hemos querido sumarnos a la conmemoración de los cien años de la publicación de la novela de José Eustasio Rivera titulada La vorágine. Con sus letras, no solo denunció el etnocidio ocurrido en la Amazonía colombiana, entre finales del siglo XIX y principios del XX, sino que, también, mostró los soberbios paisajes y la fuerza de la selva junto con las culturas y pueblos que habitaban el territorio. Hoy, estos mismos pueblos siguen dando testimonio de la resistencia, resiliencia y riqueza de nuestro hermoso país. Arturo Cova, el protagonista de la novela, atraviesa la selva amazónica para buscar a su amada Alicia, una mujer artesana que teje encajes y elabora costuras con su máquina de coser. En esta edición decimoctava de nuestra revista Artífices, haremos un recorrido por algunos de los lugares que recorren estos personajes. A partir de doce artículos, nos acercaremos al Putumayo, a la comunidad de La Chorrera y a Leticia para conocer un poco sobre sus prácticas culturales y artesanales. Les invitamos a entrar en una maloca, descubrir su importancia —como un espacio de encuentro, memoria y cohesión social— y ver los amarres de sus techos y los pilares construidos con fuertes bejucos. Observemos cómo se elabora el casabe, el alimento que los nativos entregan a Arturo Cova, Clemente Silva y sus compañe ros durante su caminar. Veamos el paso a paso de esta preparación que inicia con la masa de la yuca brava y la ayuda del sebucán y que termina con una cocción sobre un tiesto caliente. Así como el personaje Clemente Silva guarda en su memoria los mapas, y, con ellos, los ríos por los cuales dice “no tendremos otro caballo que la canoa”, acerquémonos a los oficios y a los artesanos y artesanas que están en la estrategia llamada Mapa Turístico Colombia Artesanal. Con su Ruta Amazonas, viajemos por el río Amazonas desde Leticia hasta Puerto Nariño, visitemos diversas comunidades étnicas y observemos preciosas fotografías de los ríos y paisajes que vieron los ojos de este escritor colombiano. Aprendamos sobre la atemporalidad de la actividad artesanal y cómo se convirtió en una práctica de resistencia para las comunidades inga y kamëntšá de la región de Putumayo. Allí, no solo se dio la dinámica violenta de la extracción del caucho, sino, además, la práctica violenta del adoctrinamiento cultural. Quizás Luciano Silva, el hijo perdido de Clemente Silva, se haya encontrado con ellos, en el Valle del Sibundoy, en medio del sufrimiento que vivían a manos de quienes hacían llorar los árboles por ambicionar el látex. Hoy en día, en estas regiones ya casi no lloran los árboles de caucho. Las comunidades y personas artesanas extraen la yanchama, la chambira y diversos tipos de maderas para la elaboración de objetos artesanales y de artefactos que esconden secretos y son fuente de poesía. Gracias a la mediación de programas como el de Arte vivo o el de Propiedad intelectual, personas artesanas, prácticas y objetos dialogan con las artes plásticas. En Artesanías de Colombia, trabajamos para que sus tradiciones y conocimientos sean reconocidos y respetados legalmente con el propósito de evitar que los nativos sean engañados, tal y como sucedió en la novela; a “cambio de los artículos que llevaron: seje, chinchorros, pendare y plumas, recibieron baratijas que valían mil veces menos”. Queremos seguir apoyando estrategias locales para la conservación y divulgación del patrimonio cultural, como la del Museo comunitario de los hijos de la coca, la yuca y el tabaco en la comunidad de La Chorrera, en el Amazonas. En este museo, se desarrolla un proceso comunitario para identificar, conservar y compartir las historias de los pueblos uitoto munica, bora, muinane y okaina, mientras se resignifican los lugares que antes fueron sinónimo de dolor, pero que hoy son espacio de memoria. Como ellos mismos dicen, se trata de cerrar el canasto de la tristeza para abrir el canasto de la abundancia y recibir las nuevas oportunidades. Parafraseando y dando un sentido contrario a las palabras de Arturo Cova, buscamos no seguir atrincherados en la ignorancia y que todos los hijos e hijas de esta rica patria conozcamos la diversa tierra que habitamos. Esperamos que, a través de las imágenes y los textos que a continuación presentamos, nuestros lectores y lectoras queden con las ganas de visitar estos territorios y de conocer a sus comunidades artesanas. Y si aún no se han acercado a las páginas de la novela de José Eustasio Rivera, les invitamos a descubrir esta historia, que es nuestra historia, y a perderse en los ojos de sus personajes, en sus páginas, en sus paisajes y en lo profundo de la selva amazónica.
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