Visitar Quindío significa pisar uno de los departamentos más lindos de Colombia, ícono de la zona cafetera con sus vecinos Risaralda y Caldas y cuna de lugares tan emblemáticos para el turismo nacional como el sorprendente “jardín” de palmas de cera del Valle del Cocora, en Salento, bellísimamente representado en el billete de cien mil pesos del Banco de la República, así como el Parque Nacional del Café, en Pueblo Tapado, ese excepcional museo a cielo abierto en donde puedes conocerlo todo sobre nuestro producto de exportación insignia. Allí podrás recorrer sus carreteras y trochas en el infaltable jeep Willys o “Jipao”, símbolo de la colonización antioqueña, y descubrir en estos paseos esa arquitectura hermosa de haciendas de techo de barro y colmadas de flores de colores, en muchas de las cuales podrás alojarte cómodamente. En esta ruta en donde te proponemos conocer los pueblos de Filandia, Salento, Circasia, Quimbaya y, claro está, Armenia, su capital, te presentaremos maestras y maestros artesanos con los que este territorio se hincha de orgullo por su creatividad y habilidad, así como por la versatilidad de los oficios que dominan. Pero, claro, al ser tierra cafetera, indudablemente la presencia del café sobresaldrá, al igual que la naturaleza que siempre lo ha acompañado, como la guadua, esta portentosa planta que no deja de sorprender por sus muchos usos. Gracias a estos artesanos podrás darle más niveles a esta historia del grano, y, a través suyo, entender la economía de una región que tejió por décadas los sacos de café y que tuvo que modificarse e innovar en su tejeduría por las nuevas necesidades del mercado. Maestros del uso del bejuco y la guasca de plátano, muestran su maestría en la elaboración de toda clase de canastos. También verás trabajos en madera, en cuero y tejidos, así como la exaltación de saberes alfareros que se nutren de las muchas arcillas de esta región. Y, para cerrar con broche de oro, un muy importante énfasis en la joyería que ha logrado recuperar la tradición prehispánica de la simbología Quimbaya o proponiendo nuevas formas de la filigrana. Será, cómo dudarlo, un viaje que te dejará boquiabierto por todo lo que verás y probarás en delicias, y del que te irás con el corazón alegre de tantas voces dulces que te acogerán.
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Estás en la capital del departamento, hogar del imponente Museo del Oro Quimbaya, un lugar al que no puedes dejar de ir no solo por el patrimonio que resguarda sino porque su edificio fue realizado por el arquitecto Rogelio Salmona. Desde esta ciudad de clima agradable será muy fácil moverte por todos los municipios que te proponemos porque están muy cerca el uno del otro (si llegas por Pereira puedes reconfigurar el recorrido llegando primero a Filandia y luego puedes seguir a Salento y a Circasia, pasar por Armenia y terminar en Quimbaya). Aquí visita los talleres de Ana Delia Barahona, artesana que trabaja con cáscara de huevo; la alfarera Aminah Koradi; el marroquinero José Alejandro Bautista y el joyero Luis Leonardo Domínguez. Y dos paseos imperdibles a tan solo media hora de la capital: el Parque del Café y el Jardín Botánico del Quindío (vía a Calarcá). Y aunque los municipios que te mencionaremos a continuación no están dentro de la Ruta, ¡también tienen diversos atractivos y puedes salir desde la capital! La Tebaida se ha convertido en un corredor gastronómico del departamento; en Pijao, conoce los frailejones en el precioso Páramo de Chilli; en Génova, prueba su gran café y visita la Laguna de Juntas; en Córdoba visita las cascadas de Río Verde. Y de Buenavista es el famosísimo Café San Alberto, ¡pruébalo en su casa!
A 12 kms de la capital (unos 25 minutos en carro), está este pueblo colorido y amigable en donde te invitamos a visitar a los hermanos Martínez, quienes se inventaron la técnica artesanal del enchape en hoja caulinar de la guadua, un trabajo fenomenal con el capacho de la guadua al crecer. También, conoce el precioso taller de costura de Clemencia y Elisa, madre e hija con las más bellas historias tejidas. Y finalmente, a José Edilson López, un maestro en el manejo del bejuco. En Circasia no dejes de visitar el Cementerio libre, un ícono arquitectónico que, en el continente, está catalogado como un monumento a la libertad, la tolerancia y el amor. Además, conoce La Casa Museo Cipriano Echeverri, un bien considerado patrimonio cultural local que está albergado en una vieja casona que se construyó entre 1880 y 1930. Para cerrar tu paseo sube al Mirador Alto de la Cruz, una construcción en madera de unos 15 metros de alto desde donde puedes ver el pueblo y sus alrededores de una manera única.
A 12 kms del famoso Valle del Cocora, la tierra de las palmas de cera, pasa por Salento, el Pueblo Patrimonio más antiguo del Quindío y visita, en especial, la Aldea del Artesano de Salento, hogar de los más grandes artesanos de la región. Allí toca la puerta de Duberly Galeano, con quien descubrirás las más increíbles propiedades de la guadua y las maderas. También puedes hacer un Coffee Tour a la Finca Cafetera El Ocaso ubicada en un alto a tan solo 4 kms de Salento (20 minutos en carro o una hora caminando), con un paisaje único rodeado de montañas y adornado por el murmullo del Río Quindío que pasa bordeando la finca cuesta abajo a 300 metros. Esta finca cuenta, además, con una casa típica cafetera de más de un siglo de historia y tradición donde se presta el servicio de alojamiento. Y si eres de los que se aventura a los nevados, estás en la tierra del Parque Nacional Natural Los Nevados, paisaje de páramo y de nieves perpetuas, cuyas temperaturas oscilan entre los 14 °C y los 3°C. Sus cumbres más importantes son los nevados del Ruiz, del Tolima y Santa Isabel.
De Filandia quizá lo que se te quedará grabado para siempre de este pueblo lindo son sus colores. De sus puertas y fachadas. Y las sonrisas de la gente que es habladora y entradora. Con una temperatura un poco más fría que en el resto del Quindío, alista una sombrilla o chaqueta liviana por si se vienen las lluvias, igualmente livianas. Serás testigo de la belleza de este Pueblo Patrimonio que, con razón, se le conoce como “El Balcón del Quindío”. Caminando por su plaza y callecitas, no puedes dejar de probar las Solteritas y Casadas, galletas típicas colmadas de leche condensada que alejarán cualquier pena. Es el lugar de las fotos lindas, la visita a la imponente Parroquia María Inmaculada y, por supuesto, el gusto de conocer a Ruby Arias, las hermanas Alida Márquez y Ofelia Marín y a John Fredy Buitrago, dueños de un saber infinito en el arte del tejido y con quienes puedes aprender el ABC del oficio y ver los más lindos paisajes en medio de una arquitectura tradicional. No dejes de ir al Centro de Interpretación del Bejuco al Canasto, esencial para entender la tradición tejedora de esta región. Además, pasa por el Museo del Disco y la Música Centro Cultural de la Historia del Disco y por el Archivo fotográfico en la Casa del Artesano, una historia de Filandia a partir de más de dos mil fotografías. Como quedarás lleno de emoción, de nuevo las goloserías, una caspiroleta, esa colada de la zona que se come con tostadas, abrebocas perfecto para un apetitoso almuerzo con su oferta enorme de comida típica como internacional. Te recomendamos quedarte dos días en este pueblo lindo para que conozcas en un día a las artesanas y, el segundo hagas ecoturismo: avistamiento de aves y de monos aulladores, así como senderismo por la reserva natural Barbas Bremen. Para este paseo, disfruta de un almuerzo de fiambre, un platillo típico envuelto en hoja de plátano, delicioso e imperdible.
Desde Filandia son 17 kms, y algo que no te pasará desapercibido son las enormes esculturas de la cultura Quimbaya, entre ellas su famosísimo poporo y que están esculpidas en relieve en varios de los muros y barrancos del pueblo. De hecho, pasear por ellos se conoce como barranquismo. Con estas imágenes en mente, conocer a las joyeras que hacen esas piezas en oro y plata es toda una experiencia. Así mismo, no olvides pasar por el taller de los Collazos, pues te deslumbrará su trabajo tejido. Tampoco por Asodisquim, liderada por Gladis Quintero, una tremenda mujer que hizo de su discapacidad una fortaleza. Con ambas puedes estar perfectamente una mañana entera. El clima templado de este pueblo permite estar cómodamente en pantaloneta y camiseta, para lo cual te proponemos refrescarte con un buen vaso de guarapo en la plaza principal o probar la combinación campeona de buñuelo con avena fría. Al ser pueblos profundamente católicos, vale la pena entrar a la Iglesia Jesús, María y José, que tiene a uno de los Cristos más grandes de América Latina, esculpido por Buenaventura Malagón. Pero si lo tuyo es el turismo de naturaleza, haz balsaje por el río y descubre la flora y fauna de la zona. Un buen día para ir es un sábado, pues los campesinos bajan de sus veredas para surtir la plaza de mercado que se vuelve pura exuberancia con su presencia. Justo allí en la plaza encontrarás la estación de los jeeps Willys, no dejes de pasear, entre risas, por entre las trochas y veredas vecinas. Recuerda que el parque Panaca está al lado, así que si te gustan los animales, es un paseo obligado.


“La gastronomía es la demostración del orgullo que sentimos por nuestro territorio.” Hermanos Roca – El Celler de Can Roca
A la hora de llegar a Armenia, tierra de -cuyabros (gentilicio adoptado de la fruta cuyabra y que es nativa de la región)- los chorizos cocidos de doña Mirita en el restaurante El Roble son divinos para el paladar. Se cocinan con un guiso de tomate y cebolla, y se sirven con papa; y si lo prefieres, di que te lo sirvan en una tacita con una cucharada de arroz. Otra opción es la bandeja paisa que presentan bastantes típicos con arepas, hogao, limones y mantequilla. Y no te puedes ir sin probar la popular mazamorra, un alimento de consistencia espesa. ¡Pa’ chuparse los dedos!
Vámonos por la influencia de las tradiciones antioqueñas. Eso se traduce en una bandeja o calentao’ paisa y hay que disfrutarlos por su abundancia y ser muy típicos de esta región. Por ejemplo, el calentao’ es una mezcla de las sobras de la noche anterior de arroz, plátano maduro, fríjoles, carne molida, chorizo, arepa y un clásico es ponerle encima un huevo frito. En Armenia está El típico montañero y es el restaurante perfecto para cumplir con esta misión. ¡Buen provecho!
Si el viaje te hace parar un domingo en Circasia, la mejor opción es el sancocho de gallina, ese caldo espeso y nutritivo que va de la mano de la yuca, la mazorca y el plátano. Pregunta por el Restaurante Canela Que Que, ¡ahí es!
Y si no alcanzas, no hay afán porque más adelante, en Quimbaya, está Guanapalo Restaurante y su especialidad son los fríjoles con cartílago de costilla.
Y, la ñapa: hay en Armenia dos opciones para veganos y vegetarianos. Para antojarte un poquito en Cerón restaurante tienen de entrada unos rollos rellenos de dos tipos de champiñones con cebolla, aderezados con los que tienen en la huerta, néctar de lulo, miel, soya y otras cositas que lo convierten en una exquisitez. Y pregunta por el rissoto veneciano, fijo te gusta.
Otro que se suma a la lista es BoticaSol y su propuesta está encaminada a la alimentación sana y, para darle vida al espíritu te recomendamos los tacos de coliflor con salsa agridulce de chipotle. Tienen un tofu tempura con salsa agridulce, un detalle de fina coquetería.

Siguiendo la ruta gastronómica, la sopa de asadura, es un plato que tiene pedacitos de hígado, papa, arveja bien cocidas que le da un toque de suavidad. Se convierte en un caldo profundo, oscuro y que se combina en un solo sabor. En el restaurante El Casonal, en Circasia, la sirven con lengua asada y fríjoles. Aquí en Colombia le llamamos “levanta muertos” por la sustancia que contiene y que repone la energía.
Una forma de quedar bien trancao’, como dicen en los Andes colombianos cuando se refieren a quedar muy satisfecho al momento de comer, es pedirse al almuerzo un plato de cacheo. Sus ingredientes son las vísceras como mollejas o corazones de pollo. Esencial una siesta después de este fantástico banquete callejero.
En Salento hay un restaurante que se llama Donde Laurita y su comida típica la tienen dispuesta en la mesa para que locales y extranjeros disfruten los productos de ese suelo tan fértil.
Si tienes ganas de respirar aire puro, sentir tranquilidad y comer rico, en el Barrio Gaitán, detrás de la Cancha Municipal, en Quimbaya, está el restaurante La Reserva del Colibrí. Entre sus platos culinarios ofrecen el chuletón de cerdo marinado con miel de jengibre y piña; los viernes son de frijolada y tenemos que confesar que el sancocho puede ser la excusa para reunirse alrededor de la mesa y la comida. ¡Buen apetito!

Llegamos a Filandia y hay que probar las marranitas con un concepto quindiano. Son esferas hechas con masa de maíz, se rellenan con pierna de cerdo desmechado, queso campesino, mayonesa de la casa y hogao’. En el restaurante Helena Adentro vas a la fija con esta receta que es para picar y compartir porque enamora los sentidos.
También, está la trucha al ajillo que se envuelve en su papillón, una técnica que permite que se cocine con el vapor que producen sus propios jugos para conservar los sabores y nutrientes. Las notas de ajo son neutralizadas con perejil para aquellos que no son gustosos de este primer vegetal.
Este plato del restaurante La Martina en Salento, se vuelve más provocativo con el patacón que lo sirven, delgadito y crocante.
Otro lugar donde se puede comer una buena trucha es en Bosques de Cocora Donde Juan B, en la vía que conecta Salento con el Valle del Cocora.
En la carrera 6 esquina con calle 12, en Quimbaya, es imperdonable no tomar avena con buñuelo caliente, una tradición de este municipio ubicado al occidente del Quindío y que también rinde homenaje a la cultura precolombina que habitó la zona. Doña Gloria, quien falleció, fue la precursora de esta delicia y sus hijos siguieron la tradición.

Las solteritas son irresistibles por su textura crujiente y son un manjar en todo el Eje Cafetero. Son fritas, tienen color anaranjado intenso y su forma de flor conquista a todo el que le pase por el frente. ¡Aaah, si te cruzas con alguna no pierdas la oportunidad de dejarte deslumbrar y volver a la infancia!
Suspiros quebrados: una bomba de maracuyá con merengue y crema. Si te arriesgas, ve corriendo a Helena Adentro en Filandia. Y, por último, en la orden incluya la torta de pan con bocadillo, receta de la abuelita de Alejo, uno de los socios del restaurante. ¡No te vas a arrepentir!
Un bocado de tradición de Quimbaya son los calados, una cocción a fuego lento de plátano maduro con clavo y panela, y que se sirve con queso, una verdadera delicia. En el Caribe colombiano se le conoce como plátano pícaro o plátano en tentación.
El sorbo de una taza de café siempre viene bien y en el Eje Cafetero se toma en todas partes y a cualquier hora del día. Una recomendación es el Café Quindío, en Filandia. En este lugar, los sabores y aromas no dejan de sorprender, se vuelven distintivos entre los comensales. Sus tiendas tienen todo lo que uno quiere al momento de descubrir la bebida oriunda de este territorio.
Y cuando pidas tu cafecito, lindo si lo acompañas con un merenguito, también con café.
Seguimos en Filandia y el cóctel de Margarita de chontaduro que convirtieron a lo nuestro con viche (una bebida alcohólica, destilada de la caña de azúcar, propia de los pueblos afro del Pacífico colombiano) en Helena Adentro es perfecto para tardear. ¡Salud!
Es más, no podemos dejar de mencionar que en Filandia queda la finca Alquímico y es muy interesante por su actividad, ya que producen con lo que tienen a la mano y para su menú de cócteles: aromáticas fermentadas y quesos madurados a base de leche de cabra que se usan en el bar que lleva en mismo nombre en Cartagena. Vital cómo se une bar/restaurante con el campo, como un gesto de sensibilidad para darle la cara a los cultivos, a la tierra. Esta idea nació durante la pandemia, por allá en 2020 y también podemos decir que hacen reforestación con árboles nativos para recuperar el ecosistema.
La forcha es una bebida espumosa, blanca y dulzona que tiene un proceso de fermentación natural muy parecido al de la chicha. Su preparación tiene la suerte de ser a base de harina de trigo, agua de panela, azúcar y en algunos casos le añaden frutas como la piña. Una de las recetas más populares es la de Don Luis, quien hace más de 60 años emprendió su negocio llamado La Súper Forcha y hoy es parada obligatoria en Barcelona, un corregimiento del municipio de Calarcá.
Hay que probar y saborear el sirope, una bebida refrescante que se elabora con agua, panela, clavos o jugo de limón para darle un toque particular. Este jarabe artesanal está muy presente en la gastronomía campesina y vale la pena darse una vuelta y buscarla en cafeterías y lugares de comida tradicional por todo el departamento. Los mayores dicen que se puede acompañar con pan.

La Red Turística de Pueblos Patrimonio de Colombia es un programa especial del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, ejecutado por FONTUR, que trabaja con 17 municipios de Colombia que poseen declaratoria de Bien de Interés Cultural (BIC) a nivel nacional para su valoración y proyección mediante el turismo, generando así más oportunidades de desarrollo y sostenibilidad en las comunidades.
La Medalla a la Maestría Artesanal es un galardón que Artesanías de Colombia entrega anualmente, con el cual se hace un reconocimiento a aquellos artesanos, empresas y comunidades artesanales que, contando con una trayectoria destacada, sobresalen a nivel nacional por su excelencia en el oficio así como por preservar el quehacer artesanal.

Es un signo distintivo que identifica productos reconocidos o famosos por tener una calidad o características específicas derivadas esencialmente del lugar de origen y la forma tradicional de extracción, elaboración y producción por parte de sus habitantes. La protección conferida sobre una Denominación de Origen implica que ninguna persona puede identificar con la denominación protegida productos iguales o similares a los amparados, cuando no provengan del verdadero lugar y no cumplan con las características o calidades que le han dado la reputación al producto reconocido. Las Denominaciones de Origen para productos artesanales colombianos que han sido protegidas por la Superintendencia de Industria y Comercio en nuestro país son actualmente 13.
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