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Milciades Estiven Castro

Taller: Somos Mhuyscas
Oficio: Tejeduría
Ruta: Ruta Diversa con enfoque LGBTIQ+
Ubicación: Tabio, Cundinamarca, Ruta Diversa


AGENDA TU VISITA

  Cra 3 N. 5-36, Tabio, Cundinamarca
  3164500627
  ecastrova@gmail.com
  @somosmhuyscas

Nunca se había preguntado, realmente, de dónde venía. Vivió su infancia y adolescencia intentando ser un niño más, como suele suceder cuando aún no somos conscientes de que lo que nos hace especiales es, justamente, lo diferentes que somos de los otros. Y, así, llegando a la mayoría de edad, se vio junto a su familia, a su papá, sus hermanos y se dijo: Somos muiscas. Fue como si la tierra se le hubiera abierto en dos, o en mil, y, en ese cimbronazo enorme, se le hubieran colado los relatos de su legado indígena.


Vio en su padre, también llamado Milciades –tan cerca al alquimista Melquiades de Gabo–, a un hombre que le hablaba de un pasado, que desde siempre lo había hecho, pero a quien, por fin, escuchaba hondamente. También se acordó cuando le enseñó a tejer sus primeras puntadas y, a diferencia suyo, le quedaban perfectas. Esa memoria volvió cuando, tantos años después, se quedó mirando a las mayoras tejer y lo hipnotizaron sus manos hábiles y su concentración. Solo ahora puede entender cómo es que pudo, sin apenas saber manejar las agujas, tejer su primera mochila durante una noche entera: el saber lo tenía en la sangre.


Así han sido estos años intensos en los que decidió meterse de lleno en el mundo artesanal. Aunque primero estudió Diseño Industrial –cuando todavía el trabajo manual le resultaba una intuición–, no pasó demasiado tiempo para entender que lo suyo eran los tejidos y la moda. Dos luces le mostraron el camino que finalmente seguiría. Por un lado, la necesidad de completar una materia con un proyecto personal. Por el otro, su deseo incontenible de verse elegantísimo en su grado. De esta forma, lo que tenía en el corazón se le fue desplegando felizmente. Con la ayuda de muchos, empezando por su familia y extendiéndose a profesores y amigos, fue poniendo en el papel ese objetivo de visibilizar un oficio que nace en una oveja, se convierte en lana gracias al trabajo paciente y dedicado de las hilanderas y pasa por el telar haciéndose tejido. La manta que vistió recibiendo su cartón se convertiría en su sello. Uno que empezaría a coger vuelo en 2018 y que nombró Somos Muiscas.


Han sido años de aprendizajes, en donde, se volvió maestro tejedor, honrando su origen. No obstante, su misión lo está llevando a ir más allá de su propio desempeño. A caballo entre la maestría de las mujeres que llevan siglos tejiendo sin que se les reconozca como artesanas, la academia, el diseño de modas y las pasarelas, está encontrando un lugar y una voz cada día más potente para señalar virtudes y defectos de cada uno de estos mundos. Tiene la autoridad suficiente para hacerles ver a los diseñadores que lo que hacen con las artesanas, esas colaboraciones cada día más frecuentes, no es ningún favor y que no son ningunos redentores.

Busca, así, que el lenguaje se equilibre porque cada cual tiene un saber y, señala que ¿qué sería de la moda sin la preciosa materia prima que producen las mayoras. De hecho, a pesar de que tantos dicen que la tejeduría está en crisis y en riesgo de extinción, recalca que mientras otras cosas sí van desapareciendo –la tecnología por ejemplo…– el oficio del tejer persiste contra viento y marea. Porque es esencial. Porque nos abriga. Con ello, intenta que el valor del trabajo de base se precie como debe preciarse, con dignidad. Con ello, siente que les está devolviendo a sus ancestros lo que ellos le han regalado, el saber en las manos.


Con la paciencia del tejedor, y la claridad y la certeza de saber que lo está haciendo bien, ya listo para echar raíces lejos del padre y de su resguardo, se trasteó de Cota a Tabio, para desplegar su taller y su vida. Sigue trabajando con sus parientes y ahora con su pareja, un artista cubano con quien están explorando la suma de sus lenguajes. Feliz de saberse continuador. Feliz de reconocerse vanguardia. Y feliz de sentirse ejemplo, también.

Artesanos de la ruta

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