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Gladis Quintero y ASODISQUIM

Taller: ASODISQUIM
Oficio: Joyería
Ruta: Ruta Quindío
Ubicación: Quimbaya, Quindío


AGENDA TU VISITA

  Cra 6 con calle 12 esquina – Alcaldía municipal de Quimbaya 3er piso
  3146539536
  gladisquintero2358@gmail.com

Para Gladis Quintero, como para tantos quindianos, el 25 de enero de 1999 es una fecha que le quedó grabada en el cuerpo. Para ella fue determinante. No solo porque el terremoto que destruyó Armenia tuvo un fuerte eco en Quimbaya y la aterró, sino también porque es su referencia para los mil cambios que viviría su vida en ese momento: la muerte de su padre, la separación de su esposo unos meses antes y el accidente cerebrovascular que padeció el 9 de abril y que le paralizó medio cuerpo. La imagen es lo suficientemente fuerte: como la tierra, la vida se le partió en dos.

No obstante, de no haber sufrido este rotundo episodio de salud no habría descubierto el mundo de la orfebrería y jamás se habría convertido en la joyera que hoy es. Sin embargo, para llegar a este desenlace feliz, hay que recorrer la reconstrucción de su vida lentamente, como con el caminador que llegó a dominar gracias a ese carácter que no la hace arrinconarse por nada del mundo. Cuando mira hacia atrás, no puede sino agradecerle a Dios por el milagro de estar viva y, más aún, por haberle descubierto una vocación y un talento.

Resulta que para paliar con los efectos traumáticos y la afectación económica que dejó el terremoto, las autoridades locales y departamentales empezaron, entre otras poblaciones, a formar en oficios a personas que quedaron en condición de discapacidad, o ya lo eran, así como a mujeres cabeza de hogar y a jóvenes sin estudios. Fue allí que Gladis emprendió esa cruzada personal que la hizo descubrir la fuerza infinita que no sabía que tenía y que hoy la han convertido en una lideresa de su comunidad.

Recuerda esos inicios en el mundo de la joyería, ese dolor que sentía al mover el brazo izquierdo, así como la sensación de que no sería capaz de seguir adelante; también cómo lloraba porque se le quebraban las seguetas o al ver las quemaduras de sus compañeros en silla de ruedas a quienes, por accidente, se les regaba el material caliente encima. Pero a la par celebra cuando con un grupo de aprendices, que terminarían constituyendo la Asociación de Discapacitados de Quimbaya, Asodisquim, le siguieron la caña a su maestra, Luz Helena Buitrago, y de la mano de sus hermanas, Olga y Diana, psicóloga y terapeuta respectivamente, descubrieron las maravillas de la cultura precolombina Quimbaya, y la pesadumbre se transformó en mariposas, lunas crecientes, pájaros, poporos y sellos.

Aprendió, además, a trabajar con piedras semipreciosas como las gemas de ágata cornalina y verde, el jade amarillo y verde, el lapislázuli azul, el ónix negro y la malaquita verde y veteada. Hoy, están innovando al explorar con el cuero y distintos tejidos para hacer pulseras para hombres. Conserva como su gran tesoro la primera argolla que hizo y se ríe de cómo por años no podía parar de hacer cadenas. Se vanagloria del pulido trabajo que hacen en distintos tejidos, el de canasto, macramé, plano, redondo o telar y otros más especiales como el vikingo, el espartillo y la cubana, todos tipos de nudos que se hacen con los metales y que requieren de inmensa precisión y conocimiento. Así mismo, enumera las técnicas en las que su asociación se especializa: el aleado, fundido, trefilado, laminado, armado, tejido, texturado, cincelado y calado, siendo éste y el armado, sus mayores destrezas.

Sin importarle que un trayecto de unos pocos minutos se le alargara al inicio casi una hora y media, va y viene de su casa al taller en el Tercer Piso de la Alcaldía de Quimbaya. Lidera Asodisquim y muestra con orgullo el trabajo orfebre de las manos que la acompañan. También, vela por buscar las mejores oportunidades para su comunidad. Su dicha ha sido trabajar los metales y saberse ya una maestra en el oficio. Hace de sus días, dijes y aretes. Y les demuestra a todos que nada es imposible.

Artesanos de la ruta

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