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Simón Mazuera

Taller: Simón Mazuera - Arte en Joya
Oficio: Joyería/Bisutería
Ruta: Ruta Bogotá Hecha a Mano
Ubicación: Bogotá, Bogotá


CONTACTO

  Calle 77 # 20C-51
  320 3943663
  simon@simonmazuera.com / si.mazue@gmail.com
  @simonmazuera.jewellery
  @simonmazuera.jewellery

Tiene claro que la vena artística llegó por su casa. Sus papás le inculcaron el amor por la belleza y por las preguntas que se resuelven, o no, a través de paisajes y universos imaginados con las manos. De hecho, descubrió que una manera de comunicarse con su padre pintor era conversar con él, y sobre él, a través de la exploración con los metales. Esa fue su tesis de una carrera de Diseño Industrial que él salpimentó con su deseo de aprender joyería. Hasta que esa voluntad se le impuso al punto de volverla su oficio de vida.

A partir de allí no ha parado de explorar técnicas, lenguajes y sensibilidades acerca de lo que significa hacer joyería con el claro objetivo de inventarse allí un mundo para el arte. Pasó por la Escuela Massana en Barcelona y exprimió a sus maestros. Ya llevaba el saber del oficio que había aprendido con el orfebre Francisco Piñeros en años anteriores en Colombia, pero quería más y más y, mientras bombardeaba de preguntas, pedía más trabajo y quería aprender a resolverlo todo con las manos.

Lo hizo siendo pupilo de Carles Codina y también estudió con Silvia Walz, del Taller Perill, así como con Jaime Díaz, todos reputados maestros. Regresó a Colombia cargado de técnica y conocimiento a finales de 2013. Y allí se empezaron a asentar las ideas de tan enorme efervescencia vivida en los años anteriores, que derivaron en el taller que montó al año siguiente en el barrio de San Felipe, trabajo al que le sumaría enseñar joyería en la escuela Materia Prima de Bogotá.

Al mirarse hacia adentro ha ido encontrando lo que tiene para decir y que está en constante movimiento; aquello que veía en las esculturas de Richard Serra o Eduardo Chillida que llegó a conocer tan bien y que le significaba entender el espacio que le daría a sus joyas. Como él mismo lo explica, empezó “a hacer microtemplos en acero por medio del plegado, que era el gesto de abrazar el espacio y contener algo preciado en su interior”.

Combina este ejercicio abstracto y experimental, que lleva al terreno de las Bienales de joyería y a las exposiciones, con joyas que le han hecho ganar reputación, entre las cuales las argollas de matrimonio. A cada cual le entrega su tiempo y emoción y, si además las trabaja en la técnica japonesa del mokume-gane, es pura dicha lo que siente.