Taller: Carmen Experimental
Oficio: Cerámica
Ruta: Ruta Antioquia
Ubicación: El Carmen de Viboral, Antioquia
Cra 31 #41a-20
3194799927
comunicacioncarmenexperimental@gmail.com
@carmenexperimental
Aunque los hermanos Zuluaga se formaron en carreras que habrían hecho creer que se irían del Carmen de Viboral, lo cierto es que el embrujo cerámico los atrapó. Érica estudió arquitectura y Sergio comercio exterior, saberes que han puesto al servicio de un sueño que han logrado volver realidad: Carmen Experimental. Hijos del fundador de uno de los talleres más reconocidos del pueblo, Renacer, era cuestión de tiempo que se decidieran a seguir la herencia familiar.
Son un joven taller que empezó a funcionar, en serio, hacia 2020. Si bien Érica había ejercido su carrera por algunos años, y otro tiempo más se fue para Londres a vivir, el llamado de su cuñada la hizo regresar al pueblo. La reemplazó durante su licencia de embarazo en Viboral Cerámicas, otra de las fábricas de la familia, y esa fue la chispa para revivir el gusto que siempre había tenido por el barro, pero que creía que era solo una pasión de su papá. Sintió que la materia prima del Carmen tenía demasiada relación con el diseño y empezó, entonces, a imaginarse cómo seguir con este cuento.
Su fascinación se encontró con la de su hermano Sergio, a quien ella describe como “la persona más inquieta” que conoce, el lector, el curioso sin fin, el apasionado de la producción, el alfarero, el técnico. Dice que cuando algo se le mete en la cabeza nadie se lo quita, y que en eso se parece a su papá. Y fue así que empezaron a imaginarse un proyecto común, uno en donde la historia familiar, el diseño y las ganas de hacer funcionar esta suma fueran la fórmula perfecta.
Coincidieron las cosas con que al taller de su papá llegó un italiano que buscaba con quién hacer productos cerámicos para llevar a su país. Se llamaba Romano Rampini y, luego de pasear por todos los talleres del Carmen, encontró que Renacer podía cumplir con sus exigencias técnicas. Él no necesitaba el trabajo en bajo esmalte, que es la técnica con la que se trabaja en Carmen de Viboral y que consiste en aplicar colores o pigmentos en una pieza antes de ser cubierta con esmalte. Lo que él buscaba era el sobre esmalte o la superposición de éstos sobre la pieza. Y los Zuluaga se le midieron a hacerla. Quienes más trabajaron estos experimentos cerámicos, de ahí el nombre, fueron ella y su hermano Sergio. Así que cuando, por cuenta de la pandemia, la relación con Rampini se terminó acabando, aunque no la amistad, a ellos les quedó el gusto por hacer una cerámica distinta.
Érica recuerda aquel momento en el que, siguiéndole la cuerda a Sergio, se atrevieron a hacer algo inédito en el Carmen: comederos de mascotas en el estilo carmelitano. Vaya osadía. La prueba les salió bien y les dio pie para empezar a preguntarse cómo conservar la tradición de un pueblo, pero innovando en productos. Esta licencia se la permitieron al tener en su equipo a varias decoradoras veteranas de las fábricas del Carmen, y por supuesto de Renacer, quienes les dieron la confianza de tener el dominio técnico para probar cosas sin perder la identidad. Fue así como empezaron a proponer no solo elementos utilitarios como las emblemáticas vajillas del Carmen, sino productos decorativos. Su cabeza de diseñadora estaba en plena efervescencia. Junto a ebanistas se inventaron piezas como sets de mesa, en donde, por ejemplo, a unas salseras les ponían bases de madera o un toque de gracia que los hiciera únicos. El juego de la imaginación ha sido pleno.
Además, empezaron a hacer colaboraciones con artistas y se han dejado asesorar por ellos, como es el caso del reconocido ceramista José Ignacio Vélez. Llegaron entonces los platos decorativos de 60 centímetros de diámetro así como un experimento en el que sacaron unas muñecas que llamaron Azulinas; era su primer producto completamente decorativo, una colección única de 300 muñecas que se vendieron todas y aún se las preguntan. Con ese feliz resultado, Érika revivió un viejo sueño: hacer joyería. Vélez la contactó con la joyera bogotana Pilar Restrepo y allí nació una fértil colaboración en donde los metales y los hilos se combinan con las piedras cerámicas y las flores del Carmen. El resultado ha sido un éxito, al punto de que se ganaron el prestigioso premio de diseño Lápiz de Acero en 2025.
Esto apenas empieza. Los travel mugs de café, en cerámica y tapita de silicona, son apenas un ingenio más de un producto de uso cotidiano con un toque de tradición. Y en las perspectivas de estos hermanos se aparece la posibilidad de hacer con la cerámica del Carmen apuestas arquitectónicas y mobiliario, azulejos y tantas otras aplicaciones del barro decorado, como lavamanos o tejas, que les tiene la cabeza volando. Nombraron muy bien a su taller, pues experimentar es lo que más les gusta hacer.
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